Sí! Sí! Sí! Nos Vamos a Madrid!
Cuando en el aeródromo de 4000 vientos el santo padre anunciaba las próximas JMJ en Rio, me pareció que fue ayer, cuando notificaba las JMJ de Madrid, en el hipódromo australiano… Recuerdo la euforia y la ilusión con que recibimos el anuncio y también como eso suponía un problema. Estamos en Australia!! Y en ese momento Madrid sonaba muy cerca y caló la idea, como llovida del cielo, de ir andando y no parecía una locura.
La preparación del viaje fue de lo más apasionante, de Oporto a Santiago, de Cracovia a Jasna Gora. La preparación fue disipando las dudas de que podíamos hacerlo. Se divisaba Madrid y parecía que estábamos destinados a hacerlo. Todo salía rodado. La ruta, los albergues, los ayuntamientos que nos facilitaban todo, etc. Parece que desde arriba quisieran que esto saliera adelante! Ya valía la pena, por lo bien que lo pasamos preparando el viaje, jornadas de lotería, venta de cocas, de polos, de tazas, videos de promoción, kilómetros, la web, diseñar las camisetas, preparar la mochila… Las excursiones preparatorias, por la playa hasta Premià de mar, o hasta las Fonts de Terrasa y como no al Papiol! En fin, que no pensábamos empezar a caminar sin una mentalización adecuada para nuestros perezosos cuerpos.
No podíamos emprender una iniciativa como esta sin pedir ayuda, y desde el principio que Jesús sabe de nuestras intenciones. Lo primero, la lista de gente que se ha encomendado ya antes de salir, gracias a la diligencia de Mn. Ferran, que por vía del correo electrónico nos la actualizaba cada mes y nos metía a todos en la Cárcel de Amor, el sagrario. Y como no, pidiendo ayuda a nuestra madre, Nuestra Señora de la Cruz del Sur, que nos ha escuchado tantas veces tras cada rezo del ángelus, y que tras tanto tiempo algunos ya se saben la oración entera. Ahora espero poder seguir rezándola!
El comienzo fue impresionante, tras la foto de salida, nos pusimos en marcha hacia Madrid. Es como si tuviera gravadas todas las calles, caminos y desvíos en mi cabeza. En la primera etapa casi llegamos corriendo hasta el Tibidabo! Las conversaciones han sido animadas y constantes, parecía que todos los presentes estuvieran de acuerdo en que ese era el día más feliz de sus vidas!
Una de las cosas que más me gustó, fue la de poder saludar a tantos sacerdotes. En cada pueblo, en cada iglesia, teníamos oportunidad de saludar uno. Sin duda se ponían súper contentos por nuestra iniciativa. Creo que todavía no somos conscientes del mucho bien que les hemos hecho. Quizás me condiciona el hecho de que pronto seré sacerdote, si Dios quiere, pero creo que es deber de todos hacer que los sacerdotes estén bien atendidos y en este crepitante digo trepidante viaje, se han alegrado muchos corazones. Quizás Mn. Ferran y un servidor fuimos los que más tratamos con ellos, y nuestra conversación era más idónea para que nos hablaran de la impresión que les habíamos causado. Esto era sobro todo en el momento en que el Mossèn les regalaba, en nombre de todos, una taza con la ruta, en la que señalaba la parroquia del pueblo de cura.
Encontramos sacerdotes de todos las la clases, altos, bajos, jóvenes y muy jóvenes, religiosos, monjes, rectores de Santuario y hasta párrocos de 7 pueblos. Decían cosas como, "que chicos más majos” o “que piadosos son estos chicos”, no creo que lo dijeran por los ronquidos de alguno… “Cuanta gente joven” “que alegría ver que quedan jóvenes valientes”. Y en todas las parroquias al llegar y pedir un tiempo para rezar y después hacer la santa Misa, notabas con qué ilusión te ayudaban a prepararlo todo. La mesita para la meditación, la custodia del siglo XVII y su mejor capa pluvial. Buscaban que no faltara ningún detalle y lo hacían como un niño que monta su fortaleza de arena en la playa. Además, su alegría era tan inmensa, que con frecuencia querían mostrarnos los tesoros de sus templos. En una ocasión hasta nos abrieron una iglesia cerrada por la reconstrucción, en la que nos dejó pasar a mirar hasta por debajo de los plásticos protectores que cubrían las salas en restauración y subir a la torre mudéjar. En muchas ocasiones los mismos sacerdotes se sentaban a confesar, ayudando a Mn. Ferran y quieras que no el mismo hecho de que puedan ejercer su ministerio sacerdotal, como lo hacían, ya era una bendición.
Otra cosa que me ha impresionado en gran medida es la cantidad de sagrarios que hemos cruzado a nuestro paso. La ruta parecía que nos esperaba desde hace mucho tiempo. Doy gracias a Dios porque durante todo el camino ha puesto signos de su presencia. Cruceros, campanarios, imágenes de la virgen María, la misma cruz que presidia la comitiva, pero sobretodo, los sagrarios. En todas y cada una de nuestras paradas ha habido sagrario! Está claro que Jesús no quería perderse nada de nuestra expedición. No me extraña que nos lo hayamos pasado tan bien!! Si no falla la oración, puedes hacer lo que tú quieras. Está demostrado! Han sido sin lugar a dudas y con diferencia los días más felices de mi vida. Hasta ahora.
Pero, sin duda, lo más impresionante fue la misma JMJ. El día de la Misa en la Almudena con los seminaristas, me tocó a unos pocos metros del Papa durante toda la celebración, justo enfrente del retablo de la Virgen de la Almudena. Las palabras del Papa sonaron con una fuerza tremenda …aprended de Aquel que se definió a sí mismo como manso y humilde de corazón, despojándoos para ello de todo deseo mundano, de manera que no os busquéis a vosotros mismos, sino que con vuestro comportamiento edifiquéis a vuestros hermanos… era como si me estuviera hablando a mi solo. La jornada siguiente en la vigilia fue muy impresionante, el viento y la lluvia enfervorizaron nuestra estancia en 4 vientos y aún más espectacular el silencio tras la tormenta, en el que todos nos arrodillamos para adorarle a Jesús en el santísimo sacramento. Y para acabar tuve la suerte de presenciar la santa Misa desde el presbiterio, detrás de los obispos, bastante cerca. Al acabar la ceremonia, fui tomando posiciones hasta llegar a la primera fila, desde donde pude decirle al Papa con una gran sonrisa: Santo padre! Muchísimas gracias! A lo que él me saludo y me devolvió la sonrisa mirándome con los brazos extendidos a menos de un metro y medio de distancia. Fue un momento de mucha intensidad y no pude dejar de sonreír en mucho tiempo.
Doy muchas gracias a Dios por las gracias recibidas y por haber podido asistir a las JMJ de Paris, Toronto, Colonia, Sídney y ahora Madrid, y le pido que me permita asistir a Rio de Janeiro y a muchas más!! Así sea.
VIVA EL PAPA!!
1 comentarios:
Impresionante...
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